Música
El Rock está de luto: Falleció el Indio Solari
A los 77 años, falleció Carlos Alberto «El Indio» Solari, el máximo líder espiritual de la música popular argentina. El país llora al hombre que convirtió el pogo en la misa más grande del mundo.
Hubo un día en que el tiempo se detuvo. Un frío domingo de junio se llevó la voz que musicalizó las alegrías, las rabias y las utopías de varias generaciones de argentinos. La confirmación de la muerte de Carlos Alberto «El Indio» Solari golpeó el corazón de un país que se resiste a creerlo, pero que ya empieza a asimilar que, desde hoy, el pogo más grande del mundo se muda al infinito.
El anuncio, que llegó a través de su entorno más íntimo, desató de inmediato una marea de emoción que inundó las redes sociales y las calles. No es para menos: con él no solo se va el motor de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, sino el arquitecto de una contracultura única e irrepetible.
El rugido de Los Fundamentalistas y la vigilia de los fieles Lejos del silencio, la respuesta de la «gualicho» fue la música. Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, la banda que lo acompañó en su última y gloriosa etapa, activaron de inmediato una transmisión homenaje vía YouTube que se convirtió en un santuario virtual para cientos de miles de seguidores que se conectaron con lágrimas en los ojos a cantar «Juguetes Perdidos».
Mientras tanto, en las calles de Buenos Aires, Córdoba, Salta y cada rincón de la Argentina, las remeras negras ganaron las plazas. El Obelisco se transformó en el epicentro de una misa espontánea, donde los bombos y las banderas reemplazaron al llanto formal. Porque al Indio se lo despide como se lo vivió: cantando a los gritos, saltando y abrazando al desconocido de al lado.
El adiós a un ícono inalcanzable Su familia confirmó que los restos del artista serán despedidos en una ceremonia íntima, pero la movilización popular ya es un hecho imparable. El Parkinson, ese «misterioso dragón» contra el que peleó con dignidad durante años, finalmente se llevó su cuerpo, pero no pudo tocar un milímetro de su obra.
Se fue el creador de himnos memorables, el poeta hermético que descifró el alma de las barriadas y el intelectual que jamás transó con el sistema. El Indio Solari ya no pertenece a este mundo; ahora es patrimonio eterno de la memoria popular. «Vivir solo cuesta vida», cantaba. Él la vivió al máximo, y nos dejó la banda de sonido de nuestras vidas. ¡Hasta siempre, Indio!


