Efemerides
Adiós a una leyenda: el rock está de luto por la partida del guitarrista de los Enanitos Verdes.
El mundo del rock en español se detuvo hoy con la triste noticia del fallecimiento del emblemático guitarrista de Los Enanitos Verdes. Su partida deja un vacío imposible de llenar en las cuerdas de nuestra música, pero nos queda un legado eterno grabado en solos que marcaron a fuego las últimas cuatro décadas.
El sonido que conquistó un continente
Referente absoluto del sonido mendocino, su guitarra no solo fue el motor de una de las bandas más exportables de Argentina, sino también el puente entre el rock nacional y toda Latinoamérica. Desde los primeros acordes en los escenarios de Cuyo hasta llenar estadios en México y Estados Unidos, su estilo —elegante, potente y profundamente melódico— definió el himno de generaciones.
Canciones como «Lamento Boliviano», «La muralla verde» o «Luz de día» no habrían sido lo mismo sin esa sensibilidad única para entender cuándo la guitarra debía rugir y cuándo debía acompañar una emoción.
Un legado que trasciende fronteras
Los Enanitos Verdes no fueron solo una banda de hits; fueron obreros del escenario. Con miles de kilómetros recorridos, el guitarrista se mantuvo siempre fiel a esa esencia de «músico de raza», respetado por sus pares y adorado por un público que encontraba en sus solos un refugio familiar.
Para nosotros, en el Norte Argentino, su música siempre fue parte del paisaje cotidiano. No hubo festival, boliche o juntada con amigos donde su guitarra no estuviera presente, uniendo a padres e hijos bajo un mismo estribillo.
El último adiós
Hoy las cuerdas callan, pero los amplificadores seguirán resonando con su obra. Su humildad abajo del escenario y su gigantismo arriba de él serán recordados por siempre por cada fanático que alguna vez soñó con tocar la guitarra después de escucharlo.
Desde este espacio, acompañamos a su familia, a sus amigos y a todos los integrantes de la familia de los Enanitos en este momento de profundo dolor.
¡Gracias por la música! Hasta siempre, maestro.

